Ayer por la noche cuando estaba completamente relajada en mi cama, sin un pensamiento concreto sino muchos revueltos, me dije: “creo que mañana será un buen día”. Me equivoqué. Ha llegado esta mañana y no ha estado demasiado mal hasta que me he dado cuenta de que por mucho que me esfuerce en algo nunca conseguiré lo que quiero. Siempre soy yo la que carga con los problemas de los demás que no hay nadie que me entienda y los que al parecer me entienden no consiguen decirme las palabras adecuadas. Soy yo la tonta que voy a ser buena y estoy dando continuamente segundas oportunidades y defendiendo a gente que luego me demuestra que todo lo que yo veía en ellos era pura fachada y que en realidad los demás tienen razón.
Odio que haya personas que dicen que saben de todo y se creen mejores que los demás, por que en realidad son ellos los primeros que no son nadie con respecto a los que se comparan, son débiles y no tienen otra forma de sentirse mejor sino en la humillación ajena.
Tampoco me gustan las personas que siempre se están quejándose de todo y que cuando alguien intenta ser escuchado y consolado su único comentario es: “pues yo estoy peor así que no te quejes”. Odio a todos los hipócritas que aún sabiéndolo están conformes y felices, son capaces de mirarse al espejo y no sentir nada, a las personas que son o quieren ser completamente ajenas a lo que las rodea, que no quieren darse cuenta de las injusticias que provocan con sus actos y que todo se lo toman a risa pensando tan solo en sí mismos. Personas como las que te dicen que ya no confías en ellas y que las mientes y son las primeras que no te dicen la verdad y cuando quieres contarles cosas de tu vida te dicen “espera calla, que esta muy interesante” y se olvidan de tu existencia, y se ponen a ver un programa en la televisión basado en la vida privada de personas que solo saben gritar e insultarse, dando más importancia a esa “realidad” (show barato en mi opinión) que a la suya propia.
Tampoco me gustan las personas que siempre se están quejándose de todo y que cuando alguien intenta ser escuchado y consolado su único comentario es: “pues yo estoy peor así que no te quejes”. Odio a todos los hipócritas que aún sabiéndolo están conformes y felices, son capaces de mirarse al espejo y no sentir nada, a las personas que son o quieren ser completamente ajenas a lo que las rodea, que no quieren darse cuenta de las injusticias que provocan con sus actos y que todo se lo toman a risa pensando tan solo en sí mismos. Personas como las que te dicen que ya no confías en ellas y que las mientes y son las primeras que no te dicen la verdad y cuando quieres contarles cosas de tu vida te dicen “espera calla, que esta muy interesante” y se olvidan de tu existencia, y se ponen a ver un programa en la televisión basado en la vida privada de personas que solo saben gritar e insultarse, dando más importancia a esa “realidad” (show barato en mi opinión) que a la suya propia.
Supuestamente estoy en un país libre en el cual puedo expresar mi opinión libremente y todos respetamos los derechos humanosy bla, bla, bla, sinceramente me cuesta mucho creerlo. Yo solo veo que día a día los jóvenes se interesan menos por los estudios, solo les importa la fiesta, diversión y juerga con amigos, que la gente es cada vez más racista sin pensar en nada más que en si una persona en negra, blanca, de china, de panamá, de Japón… y que cuando hay alguien que es un poco inteligente, piensa por su cuenta, es independiente, y crea su opinión en vez de asumir la de otras personas le apodan “perro flauta” y ya esta mal visto, ah! Se me olvidaba eso cuando no se reivindican demasiado si molesta un poco más y el gobierno de turno se cansa manda a los antidisturbios a dar palos.
¿Por qué pasa todo esto? Porque no nos damos cuenta de que cada uno de nosotros estamos creando un mundo que impone el dinero y la apariencia a valores como la sabiduría, la bondad, la libertad, la igualdad, la bondad, la sinceriad y el respeto.
MIERDA DE HUMANIDAD
Hay millones de personas por las que merece la pena luchar, pero si no conseguimos que el mundo se de cuenta de lo que estamos haciendo todos terminaremos ahogados en nuestra propia miseria y nadie vendrá a ayudarnos pues todos miraremos por nosotros mismos. Nos moriremos rodeados de joyas, relojes de oro, vestido de 1.400 e, en una mansión espectacular, pero solos, completamente solos, habíendonos convertido en unos monstruos.